Sentado en una mesa paticoja y desmembrada, hoy me paro a hacer balance de una vida pasada. Hay una carpeta rota,viejas fotos, sucias hojas, escritas con sudor, sudor que quema y que moja. Soy la rata de tu casa, soy el tiempo que te pudre, soy la puta de la esquina, soy cenizas en la lumbre, ¡Paparruchas!, que tontería. Cuanto falso devaneo, ya no puedo disfrutar, ya no vivo sin el miedo, ahora me toca soñar. Canturreos desde la calle, una manifestación, gente en lucha, gente con ideales, quizá tengan razón o no. Que zozobra, que ironía, que desidia, que desilusión, que hastío, que aburrimiento. Y tal vez pase la vida sin pararse en un buen banco de una plaza cualquiera a fumarse un cigarro. Y es que estoy perdiendo el juicio, tengo el puño ya oxidado de tanto pegarle puñetazos al tejado. Y quisiera estar borracho, y quisiera soñar menos, quisiera un minuto en que no te eche de menos. Y quisiera otra guitarra, y quisiera otra cabeza, quisiera estar alegre y quisiera la tristeza. Tengo una hoja en blanco delante de mi diciendo: “Ven aquí cabrón, ¿por qué tiemblas de miedo?” Suelta ya esa agonía y cántame en tu lamento, sálvame si puedes de este vil incendio. Que zozobra, que ironía, que desidia, que desilusión, que hastío, que aburrimiento. Y tal vez pase la vida sin pararse en un buen banco de una plaza cualquiera a fumarse un cigarro. Y es que estoy perdiendo el juicio, tengo el puño ya oxidado de tanto pegarle puñetazos al tejado. Y quisiera estar borracho, y quisiera